lunes, 20 de julio de 2009

En el Templo Senso-ji (Asakusa Kannon) en Tokio.



Después de pasear por alguna de las callejuelas del Templo de Senso-ji (ver Japón (V)) que nos trasportó el tiempo hasta la época Edo, llegamos al recinto sagrado, previa adquisición de las entradas.
El Templo Senso-ji, como todos los tempols, tiene su propia leyenda y ésta nos cuenta que dos pescadores, llamados Takenari y Hamanari, encontraron un día una estatua de oro del dios Kannon cerca del rio Sumida. Los dos pescadores decidieron devolverla a su altar pero descubrieron que, aunque lo dejaban allí, siempre se les aparecía delante de ellos hasta que decidieron llevársela a su pueblo, Hajinomatsuti donde se guardó en un santuario cerca de Asakusa y, a partir de ese momento, el pueblo empezó a prosperar.
Los expertos dicen qe Kannon es el dios de la fortuna salvador del sufrimiento. Es representado con la iconografía clásica con 11 cabezas y mil brazos, aunque se dice que es de género masculino o neutro, ya que por ciertos detalles que lo hacen ver un tanto femenino las personas lo confunden con una diosa.
Volvamos a nuestro tema, templo de Asakusa Kannon fue fundado en el año 645, aunque reconstruido en parte, por su fundación es el más antiguo de Tokio.
La puerta de entrada de Kaminarimon (puerta del trueno) con sus 3 gigantescas linternas nos dejó impresionados. Kaminarimon es el símbolo de Asakusa (además de la curiosa llama olímplica horizontal del edificio Asahi-ver vídeo anterior-)
En el recinto del templo de Sensoji vimos el gran incensario hecho en bronce, O-koro. Dado que según la tradición, el humo de este incensario fortalece a los débiles y cura a los enfermos, hemos comprobado "in situ" su veracidad para ello, hemos recogido el humo del incienso con las manos y para pasarlo por las partes del cuerpo donde cada uno tiene alguna enfermedad (nota de la editorial: las fotos más delicadas y comprometidas han sido elimadas de los archivos).
Vimos las "ema", tablillas con una plegaria escrita al dorso (en japonés.
Pero llamativo resultó ser el maravilloso sistema adivinatorio, consistente en, previo pago, sacar un palito que tiene un numerito, buscar en el cajoncito correspondiente a ese número la hojita que contiene el presagio. Ahora hay dos opciones.
A) si no gusta el presagio, se deja la hoja enroscada y atada en el lugar destinado a tal fin, en caso contrario, tal como vemos en el video
B) si es del agrado del consultante, se lleva la cuartilla a casa y a esperar toca...

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